XV

XV

 

Nacimos para ser sin haber sido,

vivimos con la sed de no haber muerto,

morimos con la fe de haber vivido.

 

 

Anuncios

Algo extraordinario

Voy a hacer algo extraordinario,
algo que realmente no aguardes,
como darte un beso mientras tus dientes muerden otra boca,
o pedirte perdón
antes, incluso,
que tu piel sienta el tacto
de mis sucias pupilas.
Si, hoy lo he decidido,
me comeré la rutina desde el hueso,
allí donde no espere mi colmillo,
para que no escape con su vuelo
de honda indiferencia.
Allí es donde puedo rodearla
con un abrazo inesperado,
detrás de algún semáforo,
o con la escucha atenta
de alguna estupidez
que quieras comentarme.
Porque hoy voy a lograr
algo extraordinario,
como creer que es posible
el milagro del amor
en el altar podrido de mi carne.

Pixel

 

Hanna es tan solo un nombre,

una definición, un gesto,

un impacto de pluma que se expande

perdido entre la brisa y su burbuja.

Y si además del nombre

se muestra su figura en la pantalla

-Hanna- se hace cuerpo

más allá del pixel o la huella.

Y se convierte en la frontera de lo ignoto,

en el límite mágico que a veces se conforma

al brillo de una imagen.

 

Ojalá esa esfinge,

esa bóveda de labios,

se torne, en otros ojos,

en el vocablo vivo

que sea capaz de, sin tocarle las pupilas,

atravesar el vientre de sus párpados.

Y así –Hanna-

te condenses del “byte” a la ternura

del timbre de la estrofa,

hasta llegar a ser, al menos,

la auténtica nostalgia de ti misma.