Fundación Juan March

Navegando por la red he encontrado los documentos resumen de las conferencias que imparte esta fundación desde el año 2004. Estos documentos se componen de 3 secciones. La primera, un breve análisis de la poesía del autor. La segunda una disertación sobre poética y poesía del mismo, y finalmente, una selección de poemas. Estos documentos pueden ser un punto de aproximación en la lectura inicial de poetas desconocidos para el lector o quizás una nueva visión de algunos poemas para los ya leídos.

http://www.march.es/buscar/?cx=004810585498246649697%3Aqmhw_m4lqz4&cof=FORID%3A11&ie=utf-8&x=0&y=0&q=poetica+y+poesia+documentos

Juan Gutiérrez Padial

Río anónimo

Lanjarón tiene un río 

                        que, de verme llorar, anda salobre.

                                                            G.P.

Río mío de nieve. Río de prisa

arcana y musical en tu ribera.

Agua de mi querencia, que te espera

de par en par a tu altivez sumisa.

 

Lleva mi piel el áncora y la brisa

de tu presencia verde y marinera.

Tu noria circundó mi voz primera,

mi barco de papel y mi sonrisa,

 

Pero, ¡ qué lejos ya! ¡Cuánto pasado

por tu gastada orilla! ¡Qué distantes

el caballo, la arena…! ¡ Y qué porfía

 

le clavas a mi ausencia, desbocado

para seguir – tan río como antes-

escupiéndole al mar la muerte mía!

 

Debajo del silencio. Granada.1966

 

 

Comentario

Soneto que destaca por su ritmo, fluyendo de una manera sorprendente, arrastrando al lector, como si de un verdadero río se tratará, hasta la desembocadura del poema, corriente magistral e inexorable.

Otro comentario a este soneto a través del siguiente blog:
http://juangregorioaviles.wordpress.com/2011/10/14/un-endecasilabo-que-echa-a-correr/

Creer

Creer

                                                                                                       Para Angélica Cerezo Manchado

¿Por qué creo en ti

si ya te fuiste

y no nos queda sino arena?

¿Por qué mares de plata, en insondable movimiento

ondulan en mis ojos cual velamen

ferviente ante el descanso de la brisa?

¿Por qué creo en ti?

Será que creer es el sendero

que eligen los esclavos del olvido.

Réquiem por un sueño

Poema con gran influencia en las lecturas de la poetisa Dionisia García, a la que además tomo prestado el verso «en un jaular sin vuelo» en este poema. 

 

Réquiem por un sueño

                                                                                                  

Días pasando

atrapadas las redes del suicidio,

noches en tregua

en parpadeo de jirones titilantes.

Antiguo relicario

mar de cristal

con su hielo fundido día a día,

cuando perenne

acudo a la oración desesperada:

Aurora de maitines

segundos de un fulgor -que al alba fuera eterno-

temblando, lentamente,

como frágiles hojas del otoño.

Para siempre, mi Amor,

-en tu rostro lejano un para siempre-

y hendido en los ijares

pesado como plumas de gangrena

en un jaular sin vuelo,

plomizo y terregoso.

Suenas lejana,

a millares de lunas de un augurio

El cisne

El cisne

No es lugar este mundo

para el sueño blanquísimo del cisne:

-Su armónico desfile

cual silueta de quimera definida,

tan denso se desliza,

tan sutil que apenas ondulara

la tensa cabellera de las aguas-.

No es el mundo lugar,

para armónicos desvelos levitantes,

de sólido suspense

de instante cerámico que quiebra,

y cae en el delirio

del vuelo imposible de la estatua.

No es lugar este mundo,

para el súbito cisne en su aleteo,

de quiebro tan liviano

que rompe las pupilas del instante,

y se aleja volátil,

diluyendo -densísimo en su vuelo-

el sueño mineral de la alegría.

 

«Valencia y nuestra pequeña historia de verano»

Valencia  y nuestra pequeña historia de verano

                                                                              Para mis primos.

Cuantas veces

en las tibias noches de Agosto

cuando la Luna ocupa el firmamento

-con esa potestad de lo que es suyo-

me he acordado de vosotras

alegres noches de estío.

Cuantas veces

después que extenuados

de burlar el precipicio de sus ramas

y exprimir el color de sus naranjas,

despiertos y en la cama

-inocentes-

cual frágiles lobeznos

hablamos bendecidos por la Luna.

Y aunque hablamos tan llenos de inconsciencia

-que dicen los mayores-

del más mínimo sueño introvertido

que brotara entre risas

de los labios desnudos cual chiquillos.

Esas noches

-dormido ya el resto de la casa-

conseguimos abrir aquella puerta,

cerrada según dogma

a la hora irreverente de los grillos,

para ver diluirse

-misterioso-

el manto azul de las estrellas.

Cuantas veces me he acordado de vosotras

vivaces noches de estío.

Y es ahora,

sentados al remanso de la plaza

después de una noche

entre vidrios vacíos y ceniza,

entre historias de escarcha

que condensan

y se ofrecen a los pies

de la diosa madrugada.

Ahora es cuando he visto,

aquel fulgor antiguo en nuestros ojos

que nace cuando un niño

y en secreto, contempla,

desnudo el blanco vientre dela Luna.